- Aunque Praga es hermosa durante todo el año, las vacaciones aquí son especiales. Las calles adoquinadas brillan bajo las luces de las hadas, y las fachadas góticas y barrocas de la ciudad parecen sacadas de una postal navideña.
- Los mercados navideños de aquí no son sólo para turistas, sino que forman parte de la vida local. Muchos puestos están regentados por familias que llevan generaciones vendiendo adornos hechos a mano y juguetes de madera.
- El Mercado de la Plaza de la Ciudad Vieja suele acaparar la atención con su árbol gigante que brilla sobre el telón de fondo del Reloj Astronómico y la Iglesia de Týn. A menudo es aclamado como uno de los mercados navideños más bellos de Europa.
- Cuando se encienden las luces y empiezan los villancicos, merece la pena visitar la Plaza de la Ciudad Vieja. La multitud aclama, el olor a castañas asadas llena el aire y se oyen risas que resuenan por las estrechas callejuelas.
- El perfil de Praga, a menudo llamada la "Ciudad de las Cien Agujas", resulta aún más encantador por la noche. Las torres de las iglesias y los puentes brillan con luces doradas, reflejadas perfectamente en el tranquilo río Moldava.
- Y en lo que respecta a la comida, la Navidad en Praga es una delicia. Prueba la tradicional cena checa de carpa frita y ensalada de patata, o caliéntate con una taza de svařák (vino caliente) de un puesto del mercado cercano.






















