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De lunes a viernes suele haber menos gente que los sábados y domingos, y por las mañanas es, en general, el mejor momento para visitarlo si quieres tener más espacio en los estrechos pasillos del museo. Las opiniones suelen recomendar ir a primera hora del día, sobre todo para las familias con cochecitos o para los visitantes que prefieren un recorrido más tranquilo.
Los sábados y domingos suelen estar más concurridos, y las tardes lluviosas son el momento más problemático que se menciona con más frecuencia, ya que muchas familias optan por actividades en interiores. Si vienes un fin de semana, intenta llegar justo cuando abran, en lugar de más tarde, cuando las habitaciones, que son bastante pequeñas, y la zona de juegos pueden estar bastante llenas.
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En verano suele haber más afluencia de visitantes en el centro de Praga, y los fines de semana de verano puede que este pequeño museo esté más concurrido. Los días de lluvia, en cualquier época del año, también hacen que aumente la demanda, ya que el museo es totalmente cubierto, así que en esos momentos lo mejor es ir a primera hora del día.
El invierno es una época ideal para visitarlo, ya que el museo es un buen lugar donde hacer una parada cuando hace frío y se puede incluir fácilmente en un itinerario por el centro de Praga. La contrapartida es que el mal tiempo también hace que más familias se queden en casa, así que los días secos y las visitas a primera hora suelen ser más agradables que las tardes lluviosas.